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DUCHAMP
TROCO PINCELES POR TREBEJOS
Por: Grosso Raúl
MN y Campeón argentino de ajedrez
postal
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Como
afirmamos en nuestra anterior entrega, hay solamente un
jugador destacado que fue, al mismo tiempo, un artista de
primera línea en otra rama de la creación: se trata del
pintor francés Marcel Duchamp.
Nacido
el 28 de julio de 1887, Duchamp formó parte del famoso
movimiento “dada”, una escuela estética surgida
alrededor de 1915 y cuyo propósito era suprimir la
conceptuación, o sea, llegar a expresar la realidad sin
deformarla mediante procesos racionales. Dicha tendencia
originó más tarde el “surrealismo”, al que también
adhirió Duchamp, yendo todavía más lejos en la libertad
de composición de cuadros y poemas, con frecuencia producto
de la asociación espontánea de imágenes, figuras y
motivos.
La
primera obra de Duchamp, con tema ajedrecístico, es sin
embargo de carácter figurativo y data de 1911. Se titula
“Los jugadores de ajedrez” y muestra, en segundo plano,
a dos hombres totalmente concentrados en su partida. Delante
de ellos, hay una mujer sentada junto a una mesita, sobre
cuyo mantel se advierte un servicio de té, y otra muchacha
recostada sobre almohadones. Las jóvenes exhiben una
expresión de tedio y de fastidio, sugiriendo su despecho
por haber sido abandonadas por los ajedrecístas. Duchamp
describe así, magistralmente, hasta qué extremos puede
llevar la afición al juego.
El tablero
de bolsillo
Otro
célebre cuadro del artista francés, pintado en 1943, es
“El tablero de bolsillo”. De factura moderna, representa
uno de esos tableros de cuero, donde las piezas se insertan
en pequeñas caladuras, y una mano. Pero la mano tiene nada
más que cuatro dedos y parece de cera, en tantoq ue el
tablero consta de 8 columnas pero de 12 líneas. Ambas
circunstancias, a las que se añaden piezas en cantidad y
disposición caprichosas, ponen de manifiesto la libertad de
tratamiento típica de las corrientes renovadoras del arte.
Olímpico
A
partir de 1923, Duchamp abandonó prácticamente la pintura
y se dedicó al ajedrez. En 1928 ganó un par de torneos
locales y dos años después integró el equipo de Francia
en los juegos olímpicos de Hamburgo, con resultados
discretos. También escribió, en colaboración con el
problemista ruso – francés Vitaly Halberstadt, un libro
llamado “Oposición y casillas conjugadas”, que versa
sobre los finales de peones y se editó en 1932.
Duchamp
vivió mucho tiempo en los Estados Unidos, participando en
torneos de ajedrez y asistiendo a exposiciones de sus
cuadros. Falleció en New York, el 1º. de octubre de 1968,
a los 81 años de edad.
Mucho
se escribió acerca del curioso caso de Marcel Duchamp, para
explicar por qué troco los pinceles por los trebejos. Un crítico
de arte opinó, en el “Time”
de Londres, que el pintor había encontrado en el
ajedrez una forma inmaterial de expresión artística, o,
dicho de otra manera, un medio para manifestar el
pensamiento en toda su pureza. El celebrado plástico Man
Ray, compañero de Duchamp en su época surrealista, afirmó,
por su parte, que “el ajedrez es un juego en que se
desarrolla una inmensa actividad que no deja huella
alguna”. Esta es la clave de la cuestión: Duchamp buscaba
una técnica que le permitiera plasmar sus ideas sin el
lastre de una manifestación material: El óleo y el lienzo
lo traicionaban, eran demasiado concretos, casi groseros.
Una combinación de jugadas, en cambio, conserva su dimensión
abstracta, es pensamiento en estado puro, y renace con la
misma pureza cada vez que la reproducimos.
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