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Evaluación y cálculo
Es interesante comenzar por el análisis de los procesos mentales
que efectuamos cuando jugamos al ajedrez. Principalmente
podemos dividir nuestro pensamiento en los dos elementos
mencionados en el título de este "capítulo". En cualquier situación
dada, nosotros tenemos una "foto", que sería la evaluación, hecha
a partir de conceptos que tratan de simplificar los contenidos
complejos de una posición para hacérnoslos comprensibles, y
una "película", o para ser exactos, varias películas, que son las
posibles sucesiones de variantes que podrían acontecer, alterando
la situación y dando lugar a fotos diferentes, es decir, nuevas
evaluaciones, parecidas o no a la anterior.
Naturalmente no hablamos de conceptos contrarios, sino,
complementarios, el cálculo ayuda a una correcta evaluación y
viceversa, pero sin embargo podemos diferenciarlos como dos
tipos muy distintos de pensamiento. En realidad, cuando el cálculo
nos lleva diréctamente al fin último del juego, el jaque mate, la
evaluación no es necesaria, o para ser exactos, es sencillamente
elemental, diríamos de la variante que llegara a tal objetivo,
simplemente: "gana".
Como esto es excepcional en la partida de ajedrez (en muchas
partidas no ocurre hasta el abandono de uno de los contendientes
y aún en las que ocurre, solo tiene influencia en las dos o tres
jugadas finales), en el resto de las ocasiones nos vemos obligados
a usar parámetros conceptuales de mayor o menor complejidad.
Los más elementales, los primeros que se le enseñan a quién ya
domina el reglamento del juego, tienen que ver con el valor de las
piezas, si nosotros tenemos una idea clara de la ventaja que
significa poseer una dama a cambio de un caballo por ejemplo,
es porque sabemos que la dama "vale" 9 y el caballo "vale" 3.
Así, en la medida de nuestro progreso los elementos de evaluación
se irán afinando y podremos dar sofisticada interpretación de cada
posición en donde hablaremos de piezas "buenas o malas", mayor
o menor coordinación entre los efectivos o diferencias espaciales.
Por su parte el cálculo tendrá como misión habitual, no ya el
objetivo final del jaque mate, sino pequeños logros en el campo de
la evaluación, cada movida perseguirá un fin a menudo abstracto
("ganar una casilla")y el oponente se rebelará contra ello, así
imaginaremos diversas secuencias en las que conseguimos o no,
nuestro objetivo.
Estos dos elementos, evaluación y cálculo, participan de toda la
lucha, pero no son siempre igualmente importantes. En algunas
situaciones la agudeza o imprevisibilidad del caso, nos obligará
a revisar cuidadosamente una serie de variantes, mientras otras
veces, la dificultad estribará en sopesar cuidadosamente distintos
aspectos de una posición, pero que en todos los casos responden
más bien a lo conceptual.
La táctica suele estar asociada al cálculo, esto es verdad sólo en
parte, ya que como veremos seguidamente, también está
vinculada a determinados aspectos de la evaluación. La parte de
verdad a la que aludamos, es porque los elementos de evaluación
a los que está asociada la táctica, son elementos que suelen
conducir con frecuencia a un cálculo más o menos obligatorio,
sin embargo, ir derecho a este punto, sería saltear un escalón.
Por ello nuestro próximo tema analizará los principales ítems
de evaluación para examinar cualquier posición dada.
Temas principales de evaluación
La definición de los principales elementos a tomar en cuenta a la
hora de evaluar, es un tema extraordinariamente rico y complejo.
La dificultad reside en que es muy difícil determinar cuál es la
forma correcta de sistematizar la clasificación. Los distintos
autores no se ponen de acuerdo en esto y van desde la más
escueta: "Material, espacio y tiempo", hasta clasificaciones que
incluyen decenas de elementos entre los que se encuentran por
ejemplo , "peones doblados" o "clavadas". Naturalmente la
discrepancia no proviene de creer que algunas cosas sean o no
importantes en una partida, sino a la manera de presentarlas que
las haga más comprensibles, tanto para el aficionado como para
el maestro y que nos permita ordenarnos mejor en el análisis.
No necesariamente todos tenemos que usar el mismo método
en este punto. Aquí presentaré el sistema que me resulta más útil
desde mi perspectiva y que nos ayudará a orientarnos en
diferentes temas. Los cinco elementos que considero básicos,
y que creo incluyen a todos los demás, son:
1) El material; los efectivos con que cuenta cada bando. Para
esto usaremos el sistema descrito por Alburt en su libro,
COMPRUEBE SU AJEDREZ, que me parece el más preciso
para la orientación en situaciones complejas: dama 9.5, torre 5,
alfil 3.5, caballo 3.25, peón 1.
2) La seguridad de los reyes; El rey es la pieza que da sentido
al juego y por lo tanto su seguridad o no, es determinante
respecto del resto de las fuerzas.
3) La movilidad y coordinación de las piezas; aquí se incluyen
tanto la capacidad de generar amenazas, como el desarrollo o
la mala colocación de algún efectivo.
4) El espacio; el dominio que se tenga del tablero y sus casillas.
Muy a menudo está delimitado por la situación de los peones
centrales, pero esto no es excluyente.
5) La estructura de peones; la situación de ellos, además de
determinar en buena medida el punto 4, posee fuerzas y
debilidades que le son propias, peón pasado sostenido,
peones doblados, peones aislados, etc.
Son los tres primeros temas mencionados, los que mayor
vinculación tienen con lo que llamamos táctica. Y podríamos
decir que los más nítidos, son los dos primeros. La mayor
parte de las secuencias forzadas que analizamos en los
diferentes cálculos tienen que ver con el material o el ataque
a uno de los reyes y en una medida un poco menor, en la
agilización y coordinación de nuestras piezas o el
entorpecimiento de las adversarias. Por eso decíamos, que
no sólo el cálculo está vinculado a la táctica. Un fino
evaluador táctico, será capaz, por ejemplo, de descubrir
una pequeña debilidad en un enroque que parece seguro.
Tal vez esto no sea aprovechable de inmediato y entonces
ningún cálculo lo podría tener en cuenta. Pero tal vez a los
ojos de Shirov (por mencionar a un "táctico") le resulte ello
más destacado que a los ojos de Leko (por mencionar un
"posicional"), quién tal vez ponga mayor atención a una
configuración de peones sutilmente deteriorada de cara a
un final.
Por todo lo expuesto, este curso se concentrará en
situaciones en donde predominen los tres factores de
evaluación indicados. Esto no significa que en las
posiciones presentadas no hayan otros elementos, sino
que alguno o algunos de los mencionados, son los
preponderantes que determinarán el resultado de la lucha.
Pasaremos ahora al análisis de los principales métodos
para calcular correctamente.
El cálculo
Jugadas candidatas
Este es un tema muy importante y difícil en cuanto al orden
que debe llevarse par calcular correctamente.
En el ejemplo anterior, clasificamos de alguna manera las
jugadas predominantes en las posiciones de alto contenido
táctico; dijimos que a menudo se encontraban comprendidas
en la tríada; jaque, captura y amenaza, ya que este tipo de
movimientos son los que tienden a forzar las respuestas
rivales, de modo de limitar las opciones y lograr variantes
"calculables". Pero no es menos importante la tarea de
seleccionar el movimiento a realizar, para esto nosotros
realizaremos una serie de cálculos y nos decidiremos por
el que nos conduzca a una posición más favorable a
nuestros intereses. Pero...¿Qué hay que calcular?
¿Cuántos movimientos? ¿En qué orden? Como veremos
seguidamente no hay respuestas definitivas para estas
preguntas pero sí guías muy importantes para no dejarse
arrastrar por la confusión, ni perder valiosos minutos en
cálculos inútiles.
En primer lugar, debemos adoptar la teoría de las jugadas
candidatas, esto significa, comenzar nuestros análisis por las
diferentes jugadas que consideramos lógicas en una posición
determinada. NO TOMAR UNA SOLA JUGADA, POR
BUENA QUE PAREZCA Y ANALIZARLA. Primero
debemos considerar las opciones. La forma más simple de
probar que este es el orden correcto es tener en cuenta que
habrá situaciones en donde la primera jugada que salta a
nuestra vista y que efectivamente es buena, puede ser menos
buena que otra que no llegaremos a analizar, precisamente
porque la estudiada en primer término nos conduce por
ejemplo, a la ganancia neta de un peón. Tras comprobarlo
la jugaremos, sin advertir tal vez, que otro movimiento
ganaba la partida. En cambio nada nos entorpecerá, si
primero repasamos una serie de movimientos que nos
parezcan lógicos o posibles y luego comenzamos de a uno
a analizarlos. Podrá aducirse que esto requiere más tiempo,
sin embargo la práctica de jugadores de muy distinto nivel
coincide en señalar que a la larga el tiempo se ahorra,
puesto que el análisis de una sola opción, tiende a
profundizarse innecesariamente cuando uno no ha tomado
la precaución de verificar otras opciones posibles.
Las jugadas candidatas responderán a los mismos
parámetros de elección que usamos para cualquier
decisión en la partida. Seguramente tras una evaluación,
más rápida o mas lenta, nos hemos propuesto un objetivo
y pensamos que un movimiento es el más adecuado para
alcanzar dicho fin. La diferencia será que luego de
encontrado el primer movimiento candidato, no nos
detendremos a analizarlo, sino que nos preguntaremos;
si este no sirve ¿Cuál elegiré? Y así sucesivamente hasta
encontrar las dos, tres, cuatro, cinco opciones que
razonablemente parezcan servir a nuestros fines.
La siguiente cuestión, una vez elegidas las que jugadas
candidatas, es decidir cuál se analizará primero. En este
punto, guiados por nuestra intuición o por el muy breve
análisis que hemos hecho en el momento de
seleccionarlas, las analizaremos por orden de
importancia, es decir, primero la que parece mejor
hasta última la que parece peor. A menos que una
de ellas lleve forzadamente al mate, siempre
recorreremos todas las opciones con distinto grado de
atención según vayan resultando los primeros análisis,
cuanto más satisfactorio resulte alguno de los
movimientos, naturalmente menor atención le
dedicaremos a la recorrida por los otros. A la inversa,
si ninguno parece gustarnos, más atención pondremos
en los que queden por analizar, considerando
eventualmente buscar un movimiento nuevo y alternativo
a las primeros candidatos elegidos, si todos ellos nos
parecen malos.
Hasta aquí todo está claro, pero...¿Qué pasa con las
respuestas posibles a cada movimiento? ¿Allí también
debemos buscar jugadas candidatas para nuestro rival?
¿O solo consideraremos una opción como respuesta, la
que nos parece más "normal"?Se comprenderá que las
mismas preguntas se pueden hacer para la cuarta jugada
de un análisis más o menos forzado, ampliando tan
enormemente la cantidad de posibilidades que no las
podría recorrer ni siquiera Kasparov.
La respuesta a estos interrogantes es la siguiente: Al
decidir la jugada propia, el método de las jugadas
candidatas debe aplicarse(exceptuando apuros de
tiempo que no permitan hacerlo, por supuesto). Pero
en el análisis subsiguiente, tanto para la respuesta del
adversario como para nuestras jugadas ulteriores,
dependerá de nuestras posibilidades y nuestro criterio.
No es mala política la aplicación del método para la
respuesta del adversario, pero esto funcionará
posiblemente cuando tengamos solo dos jugadas
candidatas para nosotros mismos, de modo que el
árbol de análisis no se haga gigante. Fuera de nuestra
jugada inicial, en donde trataremos de hacerlo siempre,
lo consideraremos un hábito positivo, pero siempre que
resulte de utilidad y no motivo de confusión.
Estas últimas reflexiones motivan un comentario que
excede el presente tema, pero que lo tendremos
presente para todo este curso. En el entrenamiento
hay que tratar de implementar a fondo todos estos
consejos, aunque resulten duros al principio y parezcan
estorbar más que ayudar, ya que lo nuevo siempre
presenta dificultades de ejecución. Pero esforzarnos
en aplicar los conceptos en el entrenamiento no nos
perjudicará en nada y nos aportará una importante
perspectiva. En la partida viva, las cosas cambian.
Allí no queremos perder y si una nueva manera de
encarar las cosas resulta un pesar, aunque solo sea
temporalmente, no debe ser aplicada contra nuestra
propia voluntad. Lo que hay que lograr es que a través
del trabajo de entrenamiento, las nuevas costumbres se
nos hagan familiares y terminen aplicándose con soltura
en la partida o al menos con un esfuerzo tolerable, en
donde el beneficio resulte mayor que el perjuicio que
naturalmente representará el esfuerzo adicional en
seguir normas que hasta ahora no aplicábamos.
En el siguiente ejemplo hablaremos de uno de los
factores más generales que se pueden aprovechar
como tema táctico.
Debilidades tácticas
Conclusión
En esta primera clase hemos realizado una
descripción del sistema de trabajo que
utilizaremos para cada análisis que hagamos.
Naturalmente no es posible analizar en cada
jugada de cada partida, las cosas bajo esta luz.
Sin embargo algunos de estos conceptos están
presentes intuitivamente en nuestros constantes
análisis de las diferentes posiciones.
El trabajo que realizaremos será destacar los aspectos
más importantes entre los que hemos tratado, que se
encuentren presentes en cada situación crítica.
También hablaremos de otros conceptos tácticos más
conocidos, me refiero a los temas tácticos tratados
abundantemente por la literatura ajedrecística como
el jaque doble, combinaciones de desvío, etc.
Trabajaremos principalmente con posiciones de alto
contenido táctico de partidas modernas entre fuertes
jugadores. Aunque mi selección de material,
naturalmente tendrá que ver con una ejemplificación
de lo estudiado, más bien mi elección recaerá en
cualquier tipo de situación táctica, tratando de lograr,
no que el ejemplo encaje en los conceptos, sino que
apliquemos los conceptos a cualquier ejemplo. Así,
en algunos veremos los factores delineados claramente
y en otros, en los que nos sea más difícil trabajar con
los conceptos establecidos, veremos cómo ampliar
nuestro propio panorama temático, tratando de llegar
así a los temas que aún no hemos tocado, que tal vez
son estadísticamente menos comunes, pero no por eso
desdeñables.
Muchas de las posiciones que presentaré, lo haré a
modo de ejercicios para resolver, mientras en otros
casos se tratará simplemente de explicar lo acontecido.
Finalmente quiero remarcar lo expresado al hablar de
las jugadas candidatas. Todo esto es un método de
trabajo, que, cuanto más aceitado se encuentre,
mayores y mejores cambios producirá en el juego,
pero el verdadero progreso se dará recién cuando
se logre internalizar estos conceptos y salgan casi
espontáneamente. Por eso el esfuerzo en seguir el
camino delineado debe hacerse en el entrenamiento
más que en la partida.
En la próxima clase nos concentraremos principalmente
en aquellas posiciones en las que el tema es el ataque,
es decir, en nuestros términos de evaluación, la
inseguridad de alguno de los reyes por diferentes
factores.
1.

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7.

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